*CUANDO el matrimonio une con el vínculo del amor a dos corazones y dos vidas, y se constituye así un nuevo hogar, una de las primeras preocupaciones de sus fundadores es que los hijos que vengan a alegrar este nuevo hogar sean educados debidamente.
LA PREGUNTA hecha por Manoa en la antigüedad
"¿Cómo debe ser la manera de vivir del niño?" es un tema de seria
meditación para los padres de hoy que contemplan el rostro del precioso e
indefenso ser que ha sido confiado a su cuidado.
LA IMPORTANCIA de la instrucción en la tarea de conducir a los niños se comprende mejor cuando advertimos el lugar destacado que ocupa en la Palabra de Dios, y las frecuentes y detalladas referencias que hacen sobre el tema los escritos inspirados por el espíritu de profecía. CN 13
*LOS RESULTADOS de la orientación impartida a los pequeños suelen ser de carácter eterno. De ahí la tremenda responsabilidad que recae sobre el hogar y también sobre la escuela. ¿Cómo resolveré los problemas que cada día surgen en la tarea de encauzar debidamente a mis hijos?
MUCHAS veces acude esta pregunta a la mente del padre concienzudo que anhela lo mejor para sus hijos y que no está dispuesto a verlos descarriarse por las sendas del pecado, el vicio y todas las formas en que puede desobedecerse la voluntad divina. CN18
*LOS PADRES tienen el privilegio de llevar a sus hijos consigo a las puertas de la ciudad de Dios, diciendo: "He procurado instruir a mis hijos para que amen al Señor, para que hagan su voluntad y lo glorifiquen". Las puertas se abrirán para ellos, y entrarán los padres Y los hijos. Pero no todos podrán pasar.
ALGUNOS serán dejados afuera con sus hijos,
cuyos caracteres no habrán sido transformados por la sumisión a la voluntad de Dios. Una mano se alzará y se
escucharán estas palabras: "Habéis descuidado vuestros deberes del hogar. Habéis
fracasado en realizar la obra que habría capacitado al alma para habitar en la
morada celestial. No podéis entrar". Las puertas se cerrarán para los
hijos porque no aprendieron a cumplir la voluntad de Dios, y para los padres
porque descuidaron sus responsabilidades (Manuscrito 31, 1909).
DE LA PALABRA DE DIOS y de los testimonios de su Espíritu se ha estado
difundiendo luz, de modo que ninguno necesite errar en cuanto a su deber. Dios
requiere de los padres que eduquen a sus hijos para que lo conozcan y respeten
sus derechos; deben educar a sus pequeños, como los miembros más jóvenes de la
familia del Señor, para que adquieran belleza de carácter y disposición amable,
para que sean aptos para brillar en las cortes celestiales.
AL
DESCUIDAR su deber y permitir que sus hijos se desarrollen en el mal, los
padres cierran para ellos las puertas de la ciudad de Dios. Estos hechos deben
penetrar en la comprensión de los padres; deben levantarse para reasumir la
obra que han descuidado durante tanto tiempo (Testimonies, tomo 5, págs. 325,
326). CN/EGW 16
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